Llamado a ángeles de este planeta

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Los ángeles son aquellas personas que invierten una parte ociosa de su patrimonio en emprendimientos en etapas tempranas. Una persona adinerada gracias a la fortuna familiar o un ejecutivo que forjó su capital trabajando en una gran empresa, son algunas de las variantes más vistas detrás de esta figura. Este tipo de inversores han ido cediendo lugar con el tiempo a una nueva camada de ángeles que se forjaron en el ecosistema emprendedor, que hicieron dinero y probablemente sufrieron más de un tropezón en su camino de crecimiento.

Este nuevo perfil de inversor, que conoce los riesgos de emprender y que tiene mucho más que dinero para aportar a un proyecto, está empezando a hacerse visible también en la región.

Según estimaron algunos expertos del ecosistema emprendedor uruguayo consultados por Café & Negocios Emprendedores, en 2014 habrá mayor cantidad de inversores ángeles gracias a la aparición de algunos clubes o redes que ya se están formando en Uruguay y que comenzarán a funcionar en el correr de este año. La gerenta de Operaciones de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), Sara Goldberg, está de acuerdo con la tendencia en materia de inversión e informó que su oficina ha apoyado con financiamiento a tres grupos inversores uruguayos.

Estas nuevas oportunidades de inyección de capital representarán un alivio para muchos emprendedores que siguen reclamando el acceso a financiamiento como uno de los principales problemas para su desarrollo.

Todos los emprendimientos tienen una curva de financiación que arranca con los ahorros personales o préstamos de familiares y amigos (en la jerga emprendedora conocidos como las tres F: Friends, Family and Fouls -Amigos, Familia y Locos).

En esta etapa primaria en Uruguay es la ANII quien juega un rol muy importante con su ventanilla para proyectos innovadores, que  reciben por parte de la agencia un capital no reembolsable de hasta US$ 25 mil, para pasar del papel a prototipo.

Según indicó la profesora de la escuela de negocios (IEEM) de la Universidad de Montevideo Isabelle Chaquiriand, ese monto en Uruguay permite por lo menos hacer un estudio de mercado bien hecho, prototipar un proyecto tecnológico o realizar la primera validación de mercado de un producto. Las franjas de financiación terminan en Estados Unidos con lo que se conoce como el IPO o salida a bolsa. “Acá en Montevideo se está viendo una reforma en la Bolsa de Valores para que exista esa posibilidad” de salida al mercado bursátil, informó Chaquiriand.

En las etapas anteriores al IPO actúan  los private equity, aquellos  fondos de inversión dedicados a comprar empresas, y una etapa antes se encuentran los venture capital o family offices que no miran proyectos de menos de US$ 500.000.

Cómo se financian los proyectos para pasar de la etapa de prototipo a la etapa de madurez para llegar a un venture capital, aún sigue siendo en Uruguay una pregunta frecuente entre los emprendedores.

A los emprendimientos que requieren un capital que va de US$ 50 mil a US$ 500 mil, usualmente un banco no les presta dinero por la ausencia de antecedentes y garantías que los emprendedores por definición tienen. “Es una etapa en la que tenés que conseguir financiamiento y es muy difícil encontrarlo. Esta etapa típicamente se financia con inversores privados o ángeles”, afirmó Chaquiriand.

Apuestas para crecer
En el correr de 2014 se pondrán en funcionamiento distintas iniciativas que buscan potenciar la actividad. La primera vendrá de parte del IEEM. Se trata de la conformación de una red de inversión ángel integrada por antiguos alumnos e inversores referenciados por éstos que comenzará a operar este mes y que tiene como fin fomentar e incentivar la inversión en proyectos que ya tienen cierto andamiaje, explicó su coordinador, Alejandro Laborde.

Esta red realizará convocatorias a inversores y proyectos que serán previamente estudiados, filtrados y aceptados por la red. La primera se realizará la última semana de abril. “También tendremos otras actividades a lo largo del año, como jornadas abiertas para emprendedores, capacitación para los inversores, speakers invitados, entre otras”, informó Laborde.

Pero además, la ANII otorgó a fines de 2013 financiamiento a tres fondos de inversión que apoyarán a emprendimientos en edad temprana. Estos fondos son: Tokai Ventures de los empresarios Pablo Garfinkel (Life Cinemas)  y Gabriel Rozman (Tata Consultancy Services), el Fondo Ideas del inversor Mayid Sader y el Angel Club, que se pondrá en funcionamiento en los próximos meses y cuyos responsables son los emprendedores Santiago Pehar (Crovat/Batanga Media), Martín Alcalá Rubí (Tryolabs) y Martín Larre (Kidbox y woOw).

Estas tres propuestas fueron financiadas con US$ 33 mil para cada una por un año y podrán aspirar a una renovación si en ese período lograron invertir en distintos emprendimientos un total de al menos US$ 300 mil.

El objetivo de esas inyecciones de capital, señaló Goldberg, es ayudar a los inversores a bajar los costos operativos, que en Latinoamérica suelen ser altos. “No se  trata de dinero para la inversión, esos capitales los ponen los privados”, dijo. Agregó que los fondos apoyados no tienen necesariamente que invertir en empresas financiadas por ANII, pero sí en emprendimientos  con componentes de innovación y dinámicos.

Lo que motiva a la ANII y al IEEM a apoyar este sector trasciende la buena rentabilidad que los inversores pueden lograr de la colocación de su dinero: todos los actores están interesados, además, en ayudar a los emprendimientos bien hechos, con buenos productos y buenos planes de negocios, que llegan a un determinado estadio en el que no consiguen financiación y entonces mueren o no pasan a la siguiente etapa de crecimiento para generar puestos de trabajo, el crecimiento de la economía y el impacto social que las instituciones buscan impulsar, señaló Chaquiriand. A esto Goldberg agregó que “se sabe que existe inversión privada pero no está necesariamente formalizada y se quiere ayudar a que haya más y a apalancar la que ya existe”.

Desarrollo incipiente
La formalización de la actividad de los inversores ángeles en Uruguay es totalmente incipiente o bastante reducida, coinciden distintos capitalistas.

Según Chaquiriand,hubo pocas iniciativas en el pasado y no hay experiencia acumulada.
El inversor Francisco Ravecca (Aguada Park) aseguró sin embargo, que pese a la “desorganización” de esta actividad, en Uruguay hay mucha más inversión ángel  de la que se cree. “Lo que sucede es que al uruguayo no le gusta hablar y prefiere hacer todo por debajo del radar”, dijo.

Este inversor participa en diversos proyectos como la reforma de Kibon -donde habrá un salón de eventos y restaurante-, la cadena de almacenes Kinko, una empresa de mini depósitos -que empezó en Punta del Este de la mano de un español y un estadounidense y que se expandió a Montevideo- y otros negocios que evalúa junto a su socio Roberto Yannuzzi, con quien incluso invierte en la etapa previa, la de capital semilla.

En tanto, para Rodolfo Oppenheimer (Xn Consultores y Prospéritas Capital Partners) su experiencia como inversor ángel comenzó en 2002 y reconoció que por varios años fueron muchos los fracasos que le tocaron vivir en esta materia. El mercado uruguayo y los emprendedores necesitaban madurar. Para poder seguir aportando, se abrió el Fondo Emprender en 2007, que combinó las inversiones con las de Prospéritas y se comenzó a hacer un seguimiento y a dar guía a los emprendedores.

“Empezamos a ver casos de éxito una vez que la clase emprendedora comenzó a formarse”, dijo Openheimer.

De estas operaciones salieron varias empresas exitosas como PedidosYa, Biogénesis y Logicsat, entre otras. “Indudablemente seguimos invirtiendo en casos que son fracasos, pero antes representaban el 100% y hoy tenemos una tasa de éxito de 40%, que es tremenda y no creo que bajemos de eso”, manifestó Oppenheimer.

Ariel Pfeffer (Trillonario), que ha invertido en algunas empresas y que aseguró haber errado y acertado muchas veces, pero con saldo positivo, financió la creación del sitio Mecansé.com. Para este caso siguió la regla: “primero el hombre y luego el proyecto”, es decir que si se encuentra a la persona adecuada siempre habrá un proyecto interesante para que ejecute. “Ese fue el caso de Mecansé.com cuando encontré a Inés Ferrés (qué lleva adelante el proyecto) y mi papel quedó relegado apenas como uno de los inversores y consultor.  Esto es un caso atípico en Uruguay pero bastante más difundido en otros mercados”, explicó Pfeffer.

Para este emprendedor-inversor, en Uruguay falta vocación emprendedora, aunque considera que hay muchas excepciones. Esta situación redunda en menos proyectos y oportunidades y por tanto en menor actividad inversora. “En este sentido varios países nos llevan ventaja. A la cabeza está Brasil, México y Chile,luego Colombia, Argentina y Perú”, reflexionó.

¿Qué busca un inversor?
Quien quiera entrar en la etapa de inversión ángel tiene que entender que es una apuesta de mucho riesgo que requiere paciencia.

Según Garfinkel, que además de llevar adelante el fondo abierto Tokai Ventures, a nivel personal pertenece a la Red Harvard Business School  Alumni Angel do Brasil, el retorno de una inversión ángel puede demorar. “En EEUU estamos hablando de entre cinco y siete años de paciencia y en Latinoamérica aún no se sabe pero diría que entre cinco y diez”, explicó.

Para reducir riesgos, los inversores consultados señalaron cuáles son las características de los emprendimientos “invertibles”. Para Ravecca el compromiso de los emprendedores es vital. “Cuando estás invirtiendo estás apostando al equipo que va a ejecutar la idea”, amplió.

“Nosotros nos enamoramos de proyectos pero invertimos en personas, porque son ellas las que lo van a llevar adelante al final del día”.
Rodolfo Oppenheimer
Xn Consultores y Prospéritas capital partners

El equipo fue el factor en el que todos los inversores hicieron especial hincapié. Garfinkel agregó que la experiencia de emprender en al menos en uno de los integrantes del grupo es muy valorada. “Acá eso es muy escaso porque recién estamos en las primeras generaciones de este proceso, sobre todo en IT. Para ser justo, creo que los emprendedores buscan lo mismo en el inversor y tampoco se encuentra fácilmente”, señaló.

Justamente uno de los reclamos de todos los actores consultados fue la educación, tanto en el emprendedor como en el inversor. Ravecca agregó que uno debe prestar especial atención a los números, las proyecciones, la estructura societaria, el acuerdo de accionistas y a cómo se toman las decisiones.

Según Pfeffer, el dinero que entra como inversión ángel es el más caro de todos. “Si el proyecto es un éxito seguramente el emprendedor lamentará mucho el enorme porcentaje de equity que tuvo que ceder para lograr la inversión ángel”, dijo. Agregó que  la inversión de este tipo debería ser para el emprendedor el último recurso, aunque reconoció que en la mayoría de los casos es la única posibilidad luego de haber pasado por la ronda inicial de la familia y amigos. “Lamentablemente en Uruguay, fuera de la ANII, no hay muchas organizaciones o instituciones financieras que apoyen con dinero a este tipo de emprendimientos”,  se  lamentó.

Las recomendaciones para el inversor ángel

Los emprendimientos que aspiran a inversión ángel son de mucho riesgo y por ende de mucho retorno. “Para un inversor que quiera invertir en esa etapa, la recomendación es diversificar”, aconsejó Chaquiriand.

Según Pfeffer si el inversor distribuye su portfalio con buen criterio, entonces es válido dejar un porcentaje para este tipo de inversiones. “El desafío es invertir  en un número suficiente de startups con la posibilidad de que alguno se transforme en un gran éxito y deje ganancias que paguen por aquellos que no lo lograron”, explicó. De hecho, las estadísticas del mercado español señalan que solo uno de cada diez proyectos generarán retornos.

Ante esta situación el inversor tiene que tener fondos suficientes que le permitan financiar diez proyectos, es por eso que otra de las recomendaciones de los consultados fue coinvertir.

Justamente estos son dos de los puntos fuertes de las redes de inversión, que permiten tener un flujo de proyectos suficientemente grande como para elegir varios en los que invertir, pero a la vez permite la inversión en grupos. Además, según Chaquirian, la tercera ventaja de las redes es la difusión. “Ningún inversor ángel pone un aviso diciendo que tiene dinero. La red levanta el perfil para atraer nuevos proyectos emprendedores y los inversores quedan anónimos si así lo quieren”, se explayó.

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Una red de redes para Latinoamérica

Bajo el entendimiento de que en materia de financiación ángel hay una brecha que cubrir, el IEEM, además de llevar adelante su propia red de inversores, liderará en paralelo un proyecto más grande: producir un efecto derrame que permita generar un ecosistema de inversión ángel que además permita potenciar su propia red.

“Todo lo que implique solo a Uruguay siempre queda chico,  hacerlo más grande implica regionalizarse”, explicó Chaquiriand.

Con el Fondo Multilateral de Inversión (FOMIN) del Banco Interamericano de Desarrollo, el IEEM comenzó un proyecto de apoyo y dinamización de redes de inversión ángel para Latinoamérica y el Caribe.

Este año será destinado a la planificación y se empezará a operar efectivamente en 2015.

El proyecto nació luego de una investigación realizada en América Latina entre el 2005 y el 2011 y financiada por el FOMIN sobre las redes de inversión ángel existentes y el tipo de actividad que realizan.

La conclusión a la que se arribó fue que en Latinoamérica existe una actividad totalmente incipiente y que hay mucho para hacer al respecto. “No existen redes en todos los países, siendo Argentina, Chile, Colombia y México los países que disfrutan de más de una red activa. Es notable el caso de Chile, donde se han creado hasta seis redes en los últimos ocho años, manteniéndose activas al día de hoy cuatro”, señala el informe.

Lo que el IEEM se propone es dar apoyo a las redes existentes y también a las que estén interesadas en crearse. Este apalancamiento incluirá apoyo financiero y capacitación para emprendedores, gestores e inversores de las redes. Las redes, señaló Chaquiriand, tienen el valor agregado de generar un intercambio de experiencias, buenas prácticas y flujo de proyectos entre sus integrantes y eso es lo que busca lograr este nuevo proyecto.

“Vamos a hacer además un Monitor de actividad ángel, una investigación académica que va a medir el nivel de actividad a través de redes y cuánto se está invirtiendo, en qué promedio y en qué tipo de industrias. Vamos a crear productos de conocimiento para estas redes”, explicó Chaquiriand.

Este proyecto que estará destinado para toda América Latina y el Caribe será íntegramente gestionado por la escuela de negocios, IEEM, para todos esos destinos.

“Estamos pensando en lanzarlo en los próximos meses, ya que se terminó de formalizar a fin de año. La primera convocatoria a las redes interesadas en postularse será en el segundo semestre de 2014”, indicó la docente de negocios.

Las cifras

21 redes activas. Identificó el informe financiado por el FOMIN en América Latina y el Caribe.

665 inversores. Suman en total todas las redes consultadas para el informe que han realizado 99 inversiones entre 2005 y 2011.

US$ 26 millones. Es el total de las 99 inversiones, lo que equivale a un tamaño promedio por operación de US$ 265.000.

Multimedia en fuente: http://www.elobservador.com.uy/noticia/270660/cada-vez-mas-angeles/

¿De dónde surge la inversión ángel?

Inversores: ángeles de la guarda, dulce compañía

A lo largo de la vida de los emprendimientos existen diferentes fuentes de financiamiento. La etapa de inversión ángel es determinante para su éxito. ¿De qué se trata?

CARICATURA El Observador 18 de diciembre de 2013

La inversión ángel surgió en el siglo XIX en Nueva York, como modo de financiar las obras teatrales de Broadway. Luego de más de un siglo de una actividad muy tímida, desde hace 30 años la industria de la inversión ángel tiene un desarrollo considerable. A principios de la década del 80, los inversionistas comenzaron a organizarse de manera informal lo que luego derivara en las coinversiones y así el acceso a proyectos que requerían mayor capital, mayor diversificación, además de la posibilidad de compartir opiniones acerca de los proyectos potenciales de ser invertidos.

Estos inversores se focalizan en etapas de financiamiento que no pueden ser cubiertas por fuentes iniciales de capital como lo son la familia y amigos, pero son montos que resultan muy poco atractivos para Fondos de Capital de Riesgo. Los bancos no sueles cubrir este tramo por el alto riesgo, la falta de garantías y los pocos años de vida de los proyectos. En América Latina la industria de capital privado recientemente se ha empezado a desarrollar por medio del surgimiento de distintos grupos de ángeles inversionistas, que invierten en proyectos entre US$ 50.000 y US$ 500.000, llegando a US$ 1 millón en las sucesivas rondas de inversión.

¿Qué es ser in inversor ángel?

Es ser una persona con la capacidad económica de poder invertir en emprendimientos en sus inicios, con riesgos y retornos muy altos. Pero el mayor aporte de estos inversores no es su capital, sino la capacidad de volcar su experiencia, conocimientos profesionales y conexiones en el emprendimiento.

Los inversores ángeles pueden tener distintas necesidades e intereses tanto en los proyectos a invertir como en su manera de invertir. Pueden buscar un simple retorno en un período de tiempo determinado, pueden involucrarse y ser personajes activos dentro de la empresa en la que invierten o pueden ser estrategas buscando comprar la totalidad de las acciones de la empresa en un futuro.

La inversión promedio por emprendedor en cada proyecto ronda los US$ 30.000 y los retornos esperados están en tasas promedio entre 20% y 35%. Las etapas de capital ángel y capital semilla tiene los más altos retornos dentro de la industria de capital de riesgo/emprendedor, y esto está asociado al alto riesgo por la incertidumbre de estas etapas iniciales. Es por ello que se recomienda invertir en varios emprendimientos con el fin de lograr una diversificación óptima.

¿Qué es un grupo formal de inversionistas ángeles?

Pertenecer a un grupo formal de inversión ángel tiene varias ventajas. Por ejemplo, se accede a proyectos de una manera más organizada; permite formar parte de una comunidad con intereses en común; se aprende de la experiencia y conocimientos de los demás miembros del grupo; se facilita la coinversión; se genera una misma metodología en el análisis y presentación de proyectos, y permite estar al tanto del desarrollo de las industrias de interés.

La infraestructura de los grupos formales de inversionistas varía de acuerdo al grado de profesionalización: pueden ser administrados por los propios inversionistas o con una estructura administrativa permanente. También se pueden clasificar por su foco: algunos invierten en empresas de todo tipo de industrias y otros que se enfocan en industrias específicas. También se diferencian por la etapa del ciclo de vida del emprendimiento en la que invierten: prototipo, temprana, en crecimiento o en maduración. O también se pueden en función a cómo invierten sus ángeles: la mayoría de los grupos deja que sus miembros escojan de manera individual en qué proyectos invertir, pero también existen aquellos donde invierten como fondo, donde un grupo reducido realiza las inversiones en representación del resto de sus miembros que aportan capital.

¿Qué tengo que tener en cuenta antes de invertir como ángel inversor?

Primeramente, lo recomendable es tener muy claro qué espera de la inversión en capital de riesgo. Esta inversión va a implicar altos retornos y altos riesgos, que tiene que estar dispuesto a asumir y gestionar. Por ello es importante lograr una buena diversificación para que la inversión que salga adelante compense y exceda las pérdidas de las que no funcionaron. Como parte de esto, le sugerimos definir cuál será el monto promedio por inversión que realizará según el análisis de riesgo, la diversificación que definió y su situación económica.

Por otra parte, es importante tener claro y hacerle saber al emprendedor cuál será su grado de participación en la empresa. El aporte será solo financiero o además será parte del consejo de administración; será director activo o únicamente un mentor para el emprendedor. Lo cual también será resultado y en función al perfil del emprendedor y el equipo que llevará a cabo el emprendimiento.

Esto también será función de las industrias en las que esté interesado de acuerdo a su experiencia y trayectoria, para definir cuál será su aporte relevante más allá del capital. Y la etapa de maduración de los emprendimientos en los que prefiere entrar.

Asimismo le recomendamos definir si quiere invertir de manera individual o en grupo coinvirtiendo. No es lo mismo pertenecer a un grupo de inversión abierto que a un fondo cerrado o invertir a modo individual.

Y, finalmente, considere un horizonte de inversión claro tomando en cuenta las opciones de salida de cada una de las empresas consideradas para la inversión.

Ser inversor ángel es una profesión, no solo una actividad. Prepararse y conocer sus implicancias tiene incidencia directa en el retorno de su inversión, por lo que le recomendamos no improvisar.

Fuente de estadísticas: Toolkit, Clubes de Ángeles Inversionistas. México, D.F. 2013

Publicado en Café & Negocios, El Observador, 18 de diciembre de 2013.

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