Se recuperan remedios tradicionales

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En época de crisis se recuperan remedios tradicionales para prevenir enfermedades que, además de efectivos, resultan económicos

Son tiempos difíciles y la crisis afecta a todos los sectores, incluido el sanitario. Por este motivo, puede resultar interesante aprovechar conocimientos del pasado: utilizar remedios sencillos, económicos y efectivos. Una posibilidad es usar viejos fármacos, de efectividad conocida, para el tratamiento de enfermedades distintas para las que se recetaron. Otro método sencillo y muy eficaz es mantener una vida saludable en todos los hábitos posibles: hacer ejercicio, comer sano, no beber alcohol ni fumar e, incluso, ser más estrictos en aspectos concretos de la higiene corporal, como el cepillado de los dientes.


Cepillarse los dientes beneficia al corazón

Varios trabajos realizados hace tiempo ya relacionaban la inflamación del organismo con la obstrucción de las arterias y, en consecuencia, con enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, ahora, un estudio llevado a cabo por investigadores del University College London, publicado en el “British Medical Journal”, es el primero que demuestra que la higiene bucal está directamente relacionada con el riesgo de padecer enfermedades del corazón. El equipo de Richard Watt analizó los resultados de una encuesta de salud realizada en Escocia.

En ella participaron 11.000 adultos a quienes se les requirió información relacionada con el estilo de vida, el nivel de actividad física y algunos factores de riesgo como el consumo de tabaco. Además, también se les preguntó sobre la frecuencia con que se lavaban los dientes (dos veces, una vez o menos de una vez al día) y cada cuánto tiempo acudían al dentista (cada seis meses, cada año, cada dos años, en alguna ocasión o nunca). Por otro lado, los investigadores estudiaron el historial médico de los encuestados, junto con la historia familiar de enfermedades cardiovasculares y los valores de la presión arterial.

Analizaron muestras de sangre cedidas por encuestados voluntarios y, en los análisis, se cuantificó la concentración de la proteína C-reactiva y fibrinógeno, dos marcadores utilizados para medir el grado de inflamación del organismo y el índice de coagulación. Además, los autores ajustaron los resultados de la encuesta según edad, sexo, grado de obesidad o de tabaquismo, clase social y los antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares, y compararon el grado de inflamación con los hábitos de higiene bucal.

Los resultados mostraron que el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular aumentaba en un 70% en las personas que se cepillaban menos de dos veces por día los dientes. Sin embargo, el índice de riesgo global resultó ser bajo, ya que un 71% de los encuestados se cepillaba los dientes dos veces al día y un 62% acudía al dentista cada seis meses. Por este motivo, se concluye que una higiene bucal pobre está relacionada con un mayor riesgo de padecer un grado de inflamación del organismo más elevado y, a su vez, un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, pero queda por determinar cuál es el factor que relaciona estas variables.

Viejos fármacos para la angina de pecho

El alopurinol, un medicamento comercializado desde los años setenta para el tratamiento de la gota, podría ser una alternativa económica para combatir la angina de pecho crónica. Así lo sugiere una investigación llevada a cabo en la Universidad de Dundeem (Reino Unido), publicada en la revista “The Lancet”. Para el trabajo, se sometió a 65 pacientes de angina de pecho crónica a un tratamiento durante seis semanas con 600mg al día de alopurinol o placebo. Se constató que los pacientes tratados con el fármaco tenían una mayor capacidad de ejercicio en la prueba de esfuerzo, con un intervalo de tiempo mayor hasta que sentían dolor torácico.

También los registros de electrocardiografía mostraron que sus corazones eran más capaces de funcionar de forma correcta durante más tiempo antes de dar señales de falta de oxígeno. El mecanismo por el que el alopurinol resulta beneficioso todavía no está claro. Al parecer, actúa sobre una enzima -conocida como xantina oxidasa-, a través de la cual se consigue que el miocardio (músculo cardiaco) soporte mejor la falta de oxígeno. Ésta es una nueva vía de actuación que se centra en la propia célula miocárdica, ya que la mayoría de los medicamentos disponibles actúan sobre los vasos del corazón o sobre la frecuencia cardiaca.

A pesar de que el mecanismo de actuación aún no se conoce bien, la confianza que da su seguridad a largo plazo (es un fármaco utilizado desde hace muchos años) y su bajo coste económico lo convierten en un interesante candidato para nuevos estudios más detallados. Además de seguro, es un medicamento con escasos efectos secundarios, lo que también le otorga un valor añadido. La mayor parte de los fármacos que se usan para tratar la angina de pecho, como nitratos y bloqueadores beta, provocan efectos secundarios no deseados, como fatiga, dolor de cabeza, hipotensión o impotencia.

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Acerca de Prof. Graciela Slekis Riffel

Directora de La Academia: centro de formación en oficios, apoyo pedagógico en todas las materias y niveles, y orientación vocacional. Egresada del Instituto de Profesores Artigas, en 1985, en Filosofía. Ganadora de concursos y agradecimientos de CODICEN por trabajos comunitarios. Promotora del desarrollo permanente en la comunidad de Las Piedras y Paso de los Toros, vocacional y humanista, ahora con grupos y páginas en la red.

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